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lunes, 17 de octubre de 2011

'Modern Family'. Bienvenidos a la actual familia (americana)

En los 80 y en buena parte de los 90, el concepto de familia que USA explotaba en sus sitcoms era más bien almibarado y un tanto repetitivo. Los Seaver, los Cosby, los Winslow…

Todos seguían un mismo patrón: papá, mamá, hijo adolescente ligón, hija adolescente que se pasa horas hablando por un teléfono con quince kilómetros de cable (ahora le bastaría con Facebook, Wasap, Twenty y Twitter), el/la peque mellado/a gracioso/a; la típica casa con jardín y con canasta de baloncesto para tratar los temas “de padre a hijo”; las moralinas con música ambiental y un gran oh! enlatado que acompañaba al momento-abrazo-te-quiero-mamá…

No había mucha reflexión, sólo una sobredosis de azúcar y algún capítulo suelto en el que se atrevían a tocar algún tema ligeramente peliagudo, como el racismo o las drogas. Pero era todo muy convencional. Casi lo más trasgresor hasta el momento en comedias americanas había sido el arrejuntamiento de los Brady y su conversión en tribu. Por eso ‘Los Simpsons’ triunfaron tanto. Nunca se había conocido una familia igual. Ni amarilla, claro.

Afortunadamente, ahora se llevan otro tipo de familias, en la comedia y en el drama: familias de mafiosos, familias desestructuradas, amigos que son familias y familias modernas, como ‘Modern Family’.

Es una de las pocas series que he visto que convenzan tanto simplemente con el episodio piloto. Porque más que romper moldes, descuadran al espectador. Porque cuando crees que se avecina una dosis de sentimentalismo -aunque sin un gran oh! Enlatado-, sucede algo (casi siempre surrealista) que revienta y reinventa la escena.

El formato también ayuda: el falso documental intenta dar una apariencia a lo que estamos viendo de (falsa) credibilidad dentro de la ficción, como ya practicaron Christopher Lloyd y Steven Levitan en su no menos exitosa ‘The Office’.También ayuda a que los personajes se den a conocer, se retraten a si mismos y reflexionen sobre su rol en esta desconcertante familia.

Las tramas se refieren a asuntos cotidianos, pero contados de otra manera. O más bien, vividos de otra manera. Con personajes que intentan no ser cotidianos, aunque a veces el resultado es justo el contrario.

Se “abusa” un poco de ciertos estereotipos, pero tal vez sea este el matiz: intentar vendernos algo que podría ser lo típico, pero envuelto en una capa de irreverencia, y con altas dosis de humor. Humor disparatado. La pócima mágica: diversidad (sexual, étnica, de caracteres) para conseguir un gran mosaico. Y un continuo juego de espejos, una idea con la que la serie juguetea mucho.

Si se quiere ver un trasfondo, la serie no es más que un reflejo en el espejo de una nueva sociedad que se ha quitado el corsé y se ha desalmidonado. Como consecuencia, han surgido nuevos modelos de familias que de alguna manera intentan cambiar la forma de educar a sus vástagos, aunque, muchas veces, acaben actuando exactamente de la misma manera en que lo hacían sus antecesores.

Es decir: justamente como siempre juraron que no actuarían. Por eso Phil Dunphy (Ty Burell) se esfuerza por ser un padre-colega, y su mujer Claire (Julie Bowen) intenta ser una madre permisiva, especialmente con Hailey (Sarah Hyland), la niña adolescente que sale (otro tópico que puede no tener tanto de típico) con el chico mayor de melena y aspecto taciturno que toca la guitarra y sueña con ser estrella del rock.

No sólo nos ha convencido a nosotros, los serieadictos. También a los peces gordos de los oscar de la tele. En 2010 y también en la edición de este año, se han hecho con el Emmy a la Mejor Serie de Comedia, uno de los cinco que se ha llevado en este 2011, en el que ha obtenido 17 nominaciones.

De momento, sólo hay dos temporadas completas, así que además de dejarse ver tan ricamente, no es una de esas series a las que no sabes cómo enfrentarte, con 5, 6 y hasta 7 temporadas que meterse por vena para ponerse al día. Muy recomendable.

lunes, 29 de agosto de 2011

'The Shield, al margen de la ley'

Hace unos años que la “caja tonta” se ha vuelto bastante, bastante inteligente. El mundo de las series ha tomado el control de la narratividad audiovisual y es bastante frecuente que mucha gente diga “las series son mejores que las películas de cine”. Yo no voy a rebatir esta sentencia ya que últimamente para encontrar una película en condiciones en el cine te tragas unas porquerías que no tienen perdón. Muchas, muchísimas teleseries se han vuelto indispensables: 'Perdidos', 'The Wire', 'Fringe', 'The Big Bang Theory',... la lista se haría interminable.
Este verano me propuse ver entera 'The Shield, al margen de la ley', me la habían recomendado encarecidamente y me sumergí en la trama ideada por Shawn Ryan y protagonizada por encima de todos por un gran Michael Chiklis (La Cosa de 'Los 4 fantásticos'), ganador de un Emmy y un Globo de Oro por su interpretación en esta serie.

Durante siete temporadas vemos las andanzas del grupo de asalto de la comisaría de Farmington, en Los Ángeles. Uno de los lugares más peligrosos para el trabajo policial por su alto índice de violencia e inseguridad. Pero el grupo, comandado por Vic McKey (Chiklis) están más por la labor de obtener un buen pellizco a final de mes controlando la delincuencia que intentando pacificar las maltrechas calles del barrio. Durante el transcurso de la serie los problemas irán sucediéndose en la comisaria (alojada acertadamente en una antigua iglesia, dando una imagen de solemnidad pero a la vez llena de sombras y jaulas para los detenidos) y McKey y sus hombres lucharán para que todo el mundo cumpla su ley.

Un punto fuerte de la teleserie son la visión que se tiene de los otros policías, de diferente naturaleza y con diversidad de carácteres; desde los uniformados a pie de calle, hasta los detectives vilipendiados pero más listos y sagaces que ninguno, entre ellos “Dutch” Wagenbach (interpretado de forma impecable por Jay Karnes) un hombre de paja del que todo el mundo se ríe pero es capaz de resolver todo lo que tiene entre manos. Además a lo largo de las temporadas se incorporan al elenco nombres tan relucientes como Gleen Close, Franka Potente o Forrest Whitaker (¡qué miedo da este hombre cuando se pone furioso!) con papeles preponderantes y consistentes, no papeles de estrellas invitadas.

Otra cosa a destacar la dirección y su puesta en escena. Apoyado con un estilo tosco, casi documental, nos muestra con furia descarnada (y a menudo descontrolada) la tarea de los policías. Cámara en mano nos hacen partícipes de los quehaceres de los investigadores: corremos junto a ellos, nos manchamos de sangre cuando alguien dispara. Parece que todo esta hecho de manera casi amateur, como si estuviera improvisado pero esto hace que estemos más cerca de los protagonistas.

En fin, 'The Shield, al margen de la ley' no ganará entre los televidentes el concurso a la mejor serie (aunque en 2002 ganó un Globo de Oro a la mejor serie dramática) pero es uno de los ejemplos de que la televisión te puede reportar unas buenas horas de diversión. McKey Rules!!!!.